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Otra entrega de nostalgia
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A la espera de publicar material nuevo en unos días os dejo con otra entrega de las crónicas del sashimi.
Hola a todos y todas, espero que al recibo de la presente os encontréis bien (o por lo menos seais capaces de encontraros, que ya es todo un logro, que cuando el mapa que tienes delante esta escrito en clave de sol con banderillas como ocurre aqui, hasta eso es un logro).
Sin más pasamos a la siguiente crónica que se titula...
POR FIN HAY ALGUIEN AL OTRO LADO Si recordáis, nos dejasteis instalados en casa, a punto de dormir para recuperarnos de la maratón de aviación que habíamos sufrido (especialmente V., que se hizo Dresden-Frankfurt-Londres-Tokio-Kumamoto, en menos de 24 horas batiendo algun nuevo record de la distancia). El resto del fin de semana fue muy tranquilo. V. me presentó al microondas, la arrocera, el ordenador y la lavadora. La pena es que ninguno de ellos habla castellano... ni siquiera inglés, con lo cual hay que tratarles con mucho cuidado. Por ejemplo, todos los días lleno una taza de agua, la pongo en el micro, le doy a un botón (cada día a uno distinto, malpensados)... y espero a ver qué pasa. Por ahora he descubierto que el microondas tiene función de horno y si no sabes que regalarme en mi cumple, un juego de café nuevo es una buena idea, mamá.
Eso sí, con lo educados que son los japoneses, que hasta te piden perdón porque tú no hablas su idioma (y esa no me ha ocurrido a mí, pero es verídica), los electrodomésticos son todos unos maleducados... Pitan en cuanto acaban y si por ejemplo tienes las manos llenas de harina y no los puedes parar, protestan... Lo mismo se puede decir de la poli, que no contenta con poner la alarma a toda mecha a las cinco de la mañana, también vocean (¿habrá atasco a esas horas? Si yo creia que ni las calles estaban puestas).
Otro pequeño problemilla que tuvimos fue instalar el ADSL, pero creo que ese deberia de ser tema de una crónica del sushi (más que nada para evitar el divorcio), pero por fin, conseguimos llegar hasta todos vosotros con la crónica de tierras maravillosas que todos estáis invitados a visitar.
Así que yo os hablare del baño. Ya sé, ya sé...V. os ha escrito ya a todos comentandoos las delícias del famoso chorrillo, pero es que con la emoción de la novedad, se le olvidó contar que si bien la mitad de los baños son máquinas de ingeniería avanzada... la otra mitad son letrinas. Sí, sí, esos agujeritos en el suelo en los que hay que hacerlo prácticamente como si estuvieras en el campo... País de contrastes. Me tengo que enterar de que tipo son los baños en los restaurantes en que te hacen descalzarte para entrar, más que nada, por no beber demasiado desde el principio...
CONTINUARÁ...
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Publicado por Fisicoloca el 26 de Julio, 2005, 15:11
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¿Y cómo empezó todo?
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Qué nostalgia, ¿verdad? Así es como empezó todo. Para aquellos que en su época las recibísteis es un buen recordatorio de cómo nos fueron las cosas en Japón. Para los nuevos (si es que hay alguno) es una buena manera de ubicarnos en el espacio y el tiempo.
A continuación copio el primer fragmento de las "crónicas del sashimi" (sobre nuestras aventuras en Japón) que escribí:
Hola a todos, porque supongo que no todos lo sabréis, os comentaré la diferencia entre el sushi y el sashimi. La base de los dos platos es el pescado crudo, pero mientras que en el sushi va un poco mas disimuladito, mezclado con arroz y algas variadas, el sashimi es el pescado crudo, crudo, sin mas aderezos que un poco de salsa para darle sabor... Pues de esto se tratan estas crónicas.
Por cierto, aquellos que no me conocen deben saber que soy la mujer de V., los que me conoceis... ya sabeis lo que se avecina.
I- EL VIAJE,JE,JE Primero llegamos con cara de inocentes al mostrador de la Japan Airlines, tratando de disimular con nuestros cuerpos todo el equipaje que llevabamos. Lo bueno del tema es que ibamos en "semi-ejecutivo", es decir que pudimos esperar en la bussiness lounge, con té, café y hasta ron, de habernos apetecido. El viaje en Jumbo no estuvo mal salvo por el par de ataques de nervios en que tuvo que venir la azafata con el aparato para darme electroshock (mamá, te juro que es broma, si hasta me lo pase bien viendo Stuart Little). Hay muchas lucecitas, muchas pantallitas y musiquita de relajación... pero tras once horas en un avión lo único que te apetece es hacerte los quinientos kilómetros que te quedan a Kumamoto haciendo footing. Despues de besar la tierra (o más bien el cemento, porque aterrizas en medio de una plataforma artificial levantada en el mar inmeeeeeeeeensa) en Osaka, me dí cuenta de un par de cosas: 1/ V. habla japonés, en serio... Al menos los japoneses parece que le entienden. Yo sospecho que son demasiado educados para decir lo contrario. 2/ Los japoneses son muy obsequiosos, no hacen mas que doblar el espinazo hasta la rabadilla todo el tiempo (claro que igual estan haciendo abdominales y lumbares, vete tú a saber... las chicas no tienen ni un gramo de barriga). 3/ Sospecho que si eres occidental y no tienes ni papa del idioma, puedes cometer cierto tipo de felonías (como no declarar en la aduana) sin demasiadas consecuencias. Estoy por ver si con el parricidio ocurre lo mismo, pero eso sera tema de capítulos posteriores. En el vuelo a Kumamoto nos hicimos amiguitos de las azafatas que nos regalaron todo el material para niños que había en el avión (por fin alguien que comprende el verdadero espiritu de V., oye). Pero la guinda del viaje fue el trayecto en taxi del aeropuerto hasta casa. Teníamos que pagar 3500 yen y no teníamos más que tres billetes de mil y uno de 10000. El taxista sin cambio, no hacía más que repetirnos que sacásemos una moneda de quinientos. V. no hacía más que repetir que no teníamos ninguna (de ahí que yo sospeche que a la hora de la verdad no le comprenden). En ese momento se me ocurrió mencionar que yo llevaba algún euro. ¿Quién ha dicho que el euro no está a la misma altura internacional del dolar? Pagamos el resto de nuestra factura en monedas de euro... Qué bueno eso de hacer Europa por el mundo... CONTINUARÁ...
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Publicado por Fisicoloca el 21 de Julio, 2005, 10:13
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Un nuevo intento de comunicación con el espacio
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Queridos familiares, amigos y espontáneos:
Ante la insistencia de todo el mundo que desearía tener noticias nuestras más a menudo, me he decidido a abrir este diario por Internet, retomando aquella vieja tradición de las Crónicas del Sashimi… Lo titularé "Crónicas de la Kartoffeln" por ser original, jejeje.
Bueno, para centrarnos, ya somos tres y de momento no más de tres (ver foto). Yo soy Fisicoloca, la madre de la familia, estoy casada (por la pasta, por supuesto, si no trae más cuenta quedarse solter@) con un Físicoloco y tenemos a Luna que se dedica a distraer nuestros días (y alguna que otra noche también). Vivimos en un idílico pueblecito alemán a donde otras personas vienen de vacaciones pero antes de que llegara Luna hemos vivido también en Japón e Irlanda (en la República).

Tengo edad suficiente para acordarme de la familia Ingalls (sí, esos que tenían una casa en la Pradera) pero no la suficiente para recordar al Pequeño Saltamontes. Contando con que mis memorias de infancia son bastante precoces, seguro que los de mi quinta ya me han ubicado. Si las cuentas o la tele no son lo tuyo, creo que mi edad aparece en mis datos personales (qué indiscretos estos administradores).
En principio este diario surge sin la menor periodicidad y sin ninguna garantía de continuación. Esperad muchas fotos de Luna y mucho comentario sobre el desarrollo de un bebé, pero puede que también de cuando en cuando me de por arreglar el mundo sola o por hacer alguna puntualización sobre Física (hay milagros más grandes que ese documentados, creo que en Lourdes).
CONTINUARÁ…
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Publicado por Fisicoloca el 20 de Julio, 2005, 10:18
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